Cómo controlar la ira

¿Cuando fue la última vez que decidiste apostar por mejorar algo en ti? Antes de empezar, quiero decirte que mientras leas este blog sobre la ira, tus dos voces internas captarán los que estén dispuestas a recibir basándose en tus valores, creencias, principios, educación y tu historia personal a día de hoy.

No es fácil escribir de un tema que todo el mundo vive la mayor parte de su vida y se creen expertos. Aún más difícil, cuando el 80% de las personas dicen que quieren cambiar y su acciones dicen todo lo contrarío.

Mirar hacia adentro no es una tarea que usualmente hagamos, por esto te invito a que te liberes de todo prejuicio para leer estas lineas. Al finalizar, vas a tener cuatro herramientas que yo utilizo para controlar la ira.

Hace un buen tiempo aprendí de Daniel Goleman que no puedes evitar sentir una emoción, pero si puedes gestionarla dentro de tu cuerpo.

Lee nuevamente, NO PUEDES evitar sentir una emoción. Fisiológicamente, esta comprobado que el ser humano es incapaz de evitar sentir emociones. La buena noticia es que puedes aprender a saber que hacer con esas emociones. En este caso, ocuparemos este blog para hablar de la ira. Esa pequeña intrusa que se cuela en nuestros pensamientos y hace más ruido que una caja llena de pollitos.

La razón de tu ira

Existe un punto exacto donde no soportas lo que esta sucediendo y eliges desatar tu ira. Sí, leíste bien, tú eliges cambiar tu estado independientemente la razón que crees que lo origina.

Pueden ser miles de razones por las cuales te enojas como por ejemplo: tu relación de pareja, sentimientos acumulados, el trafico, un desacuerdo, problemas en el trabajo, etc. Ten presente esta clave que te sacará de un estado de animo doloroso.

Eres resultado de como actúas y así mismo de como piensa y en que crees. La ira, es una emoción que se mimetiza rápidamente en tu mente, y se logra esconder, impidiendo que tu la detectes con facilidad. Afortunadamente, hay una pregunta que es capaz de exponerla y quitarle su poder. Debes actuar de forma rápida y confiada. Piensa ¿Cuál es la razón de tu ira?

Simplemente obtendrás muchas. Créeme muchas respuestas.

La regla de oro de la ira

Haz una lista de todas las razones que tu mente te da y divídelas en dos categorías: razones internas y externas.

Las razones externas

Son las que están fuera de tu control. La mente te da muchas respuestas de este tipo y las puedes identificar porque vienen en tono de excusa. Por ejemplo: es qué, fue qué y por qué. En oraciones se leen así.

  • Es que, sino se me atravesaran tanto los carros yo manejaría mas calmado.
  • Por qué siempre me dicen cosas que me hacen enojar.
  • Fue qué, yo decidiera irme a dormir para que pusiera música muy duro.

El ejercicio de que hagas tu lista de razones externas, es para que identifiques cuáles son las falsas verdades que utiliza la ira para confundirte y prolongar tu estado de enojo.

Las razones internas

Son todas aquellas que tu puedes controlar y puedes hacer cambios. Por ejemplo, imagina que tu decides hacerte responsable de tu estado emocional. En mi caso, me digo «yo estoy enojado porque quiero sentirme así.» Se que suena un poco ilógico, pero después de eliminar todas las razones externas, solo me queda darme cuenta que la única razón por la que siento ira es porque yo lo decido así.

Esto sería la práctica. Supongamos, que tienes un problema con tu pareja porque él decidió no bajar la tapa del excusado o sanitario. Tu te enojas y te sientas a hablar con tu esposo porque quieres que el se disculpe, pero el no le presta importancia. Eso te hace enfadar mucho más y empiezan a discutir.

Podría seguir con esta historia, pero quiero llevarte al punto. En esa situación como cualquier otra existe un «problema», pero ¿Cómo encuentro mi razón interna? Muy fácil, pregúntate ¿Por qué quiero estar enojado o enojada? La única respuesta INTERNA, dentro de tu control, es PORQUÉ QUIERO. Entre más rápido lo aceptes, más rápido estarás a unos pasos de sentirte mejor.

Una solución única

Después de identificar tu razón interior va a ser más sencillo preguntarte ¿Cómo puedes volver a tu estado anterior? ¿Cómo quiero sentirme realmente?

En este estado, tu cuerpo y mente están dispuestos a escuchar a tu conciencia (la que guía las acciones correctas). Posiblemente, habrán respuestas con condicionantes como en el ejemplo anterior de la pareja y el sanitario, en donde, ella quiera que el le pida disculpas o se comprometa a no dejarla arriba nuevamente.

Lo importante de este paso es que tu identifiques y te pongas en marcha a obtener esa solución que tu conciencia te esta dando.

Suelta las cargas

Definitivamente, es mejor soltar que prolongar. Cuando siento mucha rabia, recuerdo la vieja historia de la persona y el vaso con agua. La ira funciona como una persona que sostiene un vaso lleno de agua con su mano extendida. Al principio, no parece que haya ningún dolor o cambio profundo. Sin embargo, si se mantiene en esa misma posición o emoción durante muchas horas, sentirá un dolor inevitable en su brazo. Del mismo modo, que tu cuerpo lo siente cuando la ira se apodera de el.

Quiero ser totalmente sincero. Al principio, todos estos pasos me tomaban horas aplicarlos uno por uno, porque me dejaba gobernar por mi ego y mis razones externas y perdía mucho tiempo antes de aceptar que yo tenia la responsabilidad de decidir como me sentía. Hoy en día es cuestión de minutos, para dejar ir la ira de mi cuerpo. Sería un mentiroso si te dijera que ya no me enojo, lo que me hace feliz es que gobierno sobre mis emociones y esa fue la razón para compartir este blog.

Si estos consejos te sirven, me gustaría que me los compartieras en los comentarios y me cuentes como lo hiciste. Si no quieres que se publiquen déjalo saber, pero me llenará de mucha satisfacción saber que pude agregarte un poco de valor.

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